Ícaro volvió a Viedma después de más de dos décadas y brindó una noche histórica de heavy metal.

La escena del metal tuvo una cita especial este domigo por la noche en La Esquina Bar de Viedma, donde la legendaria banda Ícaro regresó a la capital rionegrina después de más de 20 años, en el marco de su gira despedida por el país.

El reencuentro con el público local se vivió con una gran carga emotiva y dejó en claro que el paso del tiempo no ha disminuido la vigencia de la banda bonaerense.

La velada comenzó con la presentación de los locales Yadok, quienes fueron los encargados de abrir la noche con una sólida propuesta de hard rock. La banda viedmense repasó composiciones propias como «Gritos de Venganza» y «Basurero Mortal», además de interpretar clásicos de Deep Purple, Whitesnake y Judas Priest , logrando encender rápidamente al público y preparar el terreno para el plato fuerte de la noche.

Pasadas las 23 horas llegó el momento más esperado. Ícaro, banda oriunda de Burzaco, en el sur del conurbano bonaerense, subió al escenario para desplegar toda la potencia del heavy metal clásico.

Liderados por la inconfundible voz de Eduardo «Turu» Paredes y el virtuoso trabajo en guitarra de Horacio Heredia, el grupo ofreció un espectáculo de altísimo nivel que confirmó por qué es una de las bandas más representativas del género en el país.

El regreso a Viedma, luego de más de dos décadas sin presentarse en la ciudad, le otorgó un significado especial a la noche. A pesar de las bajas temperaturas, los fanáticos respondieron con entusiasmo, acompañando cada canción con saltos, aplausos y coros que no cesaron durante toda la presentación.

A lo largo de más de dos horas de show, Ícaro recorrió buena parte de su extensa discografía, incluyendo temas de su más reciente trabajo de estudio, Siendo Libre, sin dejar de lado los clásicos que marcaron su trayectoria.

Canciones emblemáticas como «Muerte al Falso Metal» y «Como un Kamikaze» desataron algunos de los momentos más intensos de la noche, demostrando que siguen siendo verdaderos himnos para sus seguidores.

El cierre llegó con «Heavy Metal», un final a la altura de una velada inolvidable. El público acompañó el tema de principio a fin, coreándolo con fuerza y despidiendo a la banda con una prolongada ovación que reflejó la emoción de volver a verla en Viedma y de compartir uno de los últimos capítulos de su gira despedida por la Argentina.