Por primera vez, la tradicional Fiesta del Riendero y Destrezas Criollas incorporó un concurso de salto, una iniciativa impulsada por el Club Hípico La Sureña que permitió unir dos disciplinas ecuestres y ampliar la propuesta deportiva de una de las celebraciones más tradicionales de Carmen de Patagones.
Con una jornada que reunió a clubes hípicos, agrupaciones tradicionalistas, familias y amantes de los caballos, se desarrolló la 14ª edición de la Fiesta del Riendero y Destrezas Criollas en el predio Cata Villarino, ubicado junto al Aeroclub de Carmen de Patagones.
En esta edición, el Club Hípico La Sureña asumió el desafío de incorporar una nueva disciplina y, por primera vez en el marco de la celebración, presentó un concurso de salto, con el objetivo de integrar distintas expresiones del deporte ecuestre y generar un espacio de encuentro entre quienes comparten una misma pasión.
La competencia comenzó a las 9:30 y contó con las categorías Conducción, 0,50, 0,60, 0,70, 0,80 y 0,90 metros, permitiendo que distintos binomios demostraran sus habilidades en pista y que niñas, niños, jóvenes y jinetes con mayor experiencia fueran protagonistas de una jornada que combinó competencia, aprendizaje y camaradería.
La propuesta tuvo además un fuerte enfoque en quienes están dando sus primeros pasos en la actividad. En el sector destinado a las destrezas criollas se presentó por primera vez la categoría “Iniciados”, destinada a niñas y niños que comienzan a vincularse con la equitación criolla. A diferencia de la categoría Menores, en “Iniciados” no hubo competencia.
Las y los participantes realizaron una única pasada en yunta, acompañados por sus instructoras e instructores durante todo el recorrido. De esta manera, la propuesta buscó priorizar la experiencia, el aprendizaje y el disfrute por sobre el resultado.
La propietaria del Club Hípico La Sureña, Florencia Romano, destacó el significado de haber logrado reunir ambas disciplinas en una misma celebración.
“Compartimos una misma disciplina y el mismo amor por el caballo. Por eso buscamos integrar estas dos disciplinas que desde hace años estuvieron separadas, pero que en este encuentro pudimos unir y estamos muy felices”.
Romano explicó que uno de los principales objetivos de la institución es generar espacios para que las nuevas generaciones puedan acercarse al mundo ecuestre y encontrar en el caballo una actividad deportiva, educativa y de encuentro.
“Queríamos hacer énfasis en los niños y jóvenes que se están iniciando en la actividad. En nuestra institución, más allá de las categorías profesionales, hacemos mucho hincapié en la participación de niñas y niños que están arrancando. Por suerte disfrutaron la actividad y salió todo perfecto”.
La referente de La Sureña también destacó el carácter innovador de la propuesta y adelantó la intención de darle continuidad en futuras ediciones.
“Somos pioneros en realizar este tipo de actividades donde se mezclan dos mundos totalmente distintos y queremos sostenerlo en las próximas ediciones. Todos los que participaron comparten el amor y el cariño por los caballos y eso es fundamental para crear y hacer crecer este tipo de actividades”.
Actualmente, el Club Hípico La Sureña cuenta con una escuela de salto y una escuela de equitación criolla, esta última a cargo de la profesora Daniela Torralba. Además, la institución trabaja en el cuidado y alojamiento de caballos y brinda instrucción de salto a alumnas avanzadas que participan en competencias de nivel nacional.
“En definitiva, tenemos un lugar donde toda la comarca que quiera tener un caballo y busque un lugar seguro pueda confiar en nosotros”, concluyó Romano.
Tradición y nuevas propuestas
La jornada también tuvo como protagonista a la Categoría Manso, donde se llevó adelante la clasificación para los Potros del Talar, con las pruebas de 8 metros, además del Gran Clásico con tambores a 10 metros.
La propuesta organizada por el Club Hípico La Sureña junto con la agrupación Encuentro de Amigos Maragatos permitió generar un punto de encuentro entre la tradición de las destrezas criollas y las distintas disciplinas del deporte ecuestre.
Así, la 14ª Fiesta del Riendero dejó algo más que una nueva edición: marcó un precedente. La incorporación del salto y la creación de la categoría Iniciados abrieron una nueva posibilidad para una celebración que busca preservar sus raíces, pero también acompañar el crecimiento de las nuevas generaciones y de las distintas expresiones vinculadas al caballo.
El desafío, ahora, será continuar construyendo este espacio y sostener en las próximas ediciones una propuesta que, como quedó demostrado en esta jornada, tiene un mismo punto de encuentro: el amor por los caballos, el deporte y las tradiciones que forman parte de la identidad de la comarca.
Créditos: Gonzalo Leoz
