La Municipalidad de Viedma evocó tres hitos fundamentales de la historia local que comparten una misma fecha cargada de simbolismo: el 25 de Mayo, se trata del histórico edificio municipal, la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre y el Faro del Río Negro ubicado en la villa marítima El Cóndor.
En distintos años, esa jornada marcó la inauguración de edificios y espacios que aún hoy forman parte de la identidad cultural, institucional y patrimonial de la capital rionegrina.
Uno de ellos es el histórico edificio municipal de la calle San Martín 263, inaugurado el 25 de mayo de 1910 en el marco de los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo. A 116 años de aquella jornada, el inmueble continúa en pie como uno de los emblemas arquitectónicos más importantes de la ciudad.
En una Viedma todavía marcada por las consecuencias de la gran inundación de 1899, la construcción representó mucho más que una sede administrativa: simbolizó las aspiraciones de una comunidad que buscaba reconstruirse y consolidarse nuevamente como ciudad capital.
El edificio fue diseñado en 1906 por el agrimensor municipal Guillermo Pragne y construido por Pedro Colombo. Su estructura fue especialmente pensada para resistir inundaciones, una preocupación central para la época.
La obra comenzó en mayo de 1907 con la colocación de la piedra fundamental y quedó finalizada en 1909. La inauguración se realizó con grandes festejos populares el 25 de mayo de 1910.
Décadas más tarde, en 1971, el municipio dejó de utilizar el edificio debido a sus limitaciones edilicias.
Posteriormente pasó a manos de la provincia y allí funcionaron instituciones vinculadas a la investigación y preservación histórica, como el antiguo Centro de Investigaciones Científicas, el Museo Provincial Eugenio Tello, el Archivo Histórico Provincial y la Biblioteca Histórica.
Finalmente, en el Bicentenario de la Revolución de Mayo, el entonces intendente Jorge Ferreira recuperó el edificio para devolverle su función original como sede del Poder Ejecutivo Municipal.
Actualmente alberga áreas estratégicas de la gestión comunal, entre ellas la Jefatura de Gabinete, la Secretaría Privada del Intendente y oficinas de Ceremonial y Protocolo.
Otro de los espacios recordados por el municipio es la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, inaugurada oficialmente el 25 de mayo de 1887.
Su origen se remonta a los años de crecimiento social y cultural de la ciudad, cuando comenzó a surgir la necesidad de crear una biblioteca pública para los habitantes del entonces Territorio Nacional.
La iniciativa fue impulsada por el gobernador Lorenzo Vintter y pudo concretarse gracias al aporte solidario de los vecinos, quienes donaron tanto el edificio como los primeros libros.
Sin embargo, la inundación destruyó posteriormente el espacio donde funcionaba, ocasionando la pérdida de gran parte de su patrimonio.
Tras distintas etapas y dificultades, en 1983 la histórica biblioteca encontró su sede definitiva en el Complejo Histórico Cultural Salesiano, donde continúa desarrollando una tarea fundamental de promoción de la lectura y preservación cultural.
También cada 25 de Mayo vuelve a iluminarse en la memoria colectiva el histórico Faro del Río Negro, inaugurado en 1887 y considerado una pieza única del patrimonio marítimo argentino.
Ubicado a 43,5 metros sobre el nivel del mar, fue construido para orientar a los barcos que ingresaban a la desembocadura del río Negro, en tiempos en que la navegación marítima era esencial para la comunicación con Buenos Aires y el resto del país.
El faro fue el primero construido en la Patagonia continental, es el más antiguo aún en servicio y el único “casa faro” de Argentina. Originalmente contaba con una estructura tubular de hierro de 12 metros y faroles a mecha alimentados con aceite. Actualmente funciona con iluminación de red urbana y puede divisarse a más de 16 millas náuticas.
Desde 2017 posee además reconocimiento internacional como Patrimonio Cultural, identificado con el escudo azul de Naciones Unidas destinado a la protección de bienes arquitectónicos de valor mundial.
Para la Municipalidad, estos tres espacios forman parte de la memoria viva de Viedma y representan el esfuerzo de generaciones que construyeron instituciones, cultura y comunidad a orillas del río Negro.
