Piden 20 años de prisión para un hombre condenado abusar sexualmente de cuatro hermanas

La Fiscalía y el Defensor de niñas, niños y adolescentes pidieron 20 años de prisión para un hombre declarado culpable de haber abusado sexualmente de cuatro hermanas a quienes cuidaba y que lo consideraban parte de su familia. La Defensa Pública, en tanto, requirió 18 años y medio; en el marco de la audiencia de cesura realizada hoy en Viedma en la que se escuchó además a un psicólogo forense y a las víctimas a través de extractos de las cámaras gesell en las que contaron lo vivido.

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La sentencia del pasado 17 de abril ya había declarado la responsabilidad penal luego de que el propio acusado reconociera haber perpetrado diversos hechos de abuso sexual algunos simples, otros agravados por acceso carnal y todos ellos agravados por la condición de guardador del hombre; en perjuicio de cuatro hermanas cuando todas eran menores de edad. 

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Hoy, durante los alegatos de clausura, la Fiscalía destacó especialmente el testimonio brindado por un perito psicólogo que describió la sintomatología que padecen las cuatro víctimas como consecuencia de los abusos sufridos. Insomnio, miedo, angustia, culpa, vergüenza, recaídas emocionales, temblores, transpiración, entumecimiento, anorexia e irritabilidad fueron algunas de las secuelas mencionadas por el profesional, quien además sostuvo que no existían indicadores de simulación en ninguna de las niñas.

La acusación repasó además la situación particular de cada una de las víctimas y las edades que tenían al momento de las pericias, entre los 9 y los 17 años. Según expuso, todas presentan indicadores compatibles con estrés postraumático.

La Fiscal recordó que el caso surgió en el marco de un taller de Educación Sexual Integral desarrollado en una escuela primaria, cuando una de las niñas logró contar que una persona a quien consideraba su “tío” abusaba de ella. Destacó el rol del ámbito escolar y de la ESI en el primer develamiento, que luego permitió identificar a las restantes víctimas.

Según describió la acusación, las niñas consideraban al imputado como un integrante cercano de la familia: “el que ayudaba a mamá”, “el que siempre estuvo”, “el que traía comida”. La Fiscalía sostuvo que el hombre se valió de ese vínculo de confianza y de la situación de vulnerabilidad para cometer los abusos, aprovechando la asimetría no sólo por la relación sino además por la diferencia de edad. También remarcó la extensión del daño causado, indicando que el impacto alcanzó a todo el núcleo familiar y que incluso las niñas temían no ser creídas por sus propios padres.

Por su parte, el Defensor de Niñas, Niños y Adolescentes acompañó el pedido de pena de la Fiscalía y calificó el caso como “particularmente perverso, plagado de amenazas”. Señaló que las cuatro niñas padecen conductas autodestructivas derivadas de los hechos sufridos y expresó que, en sus años de trabajo, “nunca vio un caso similar”.

Durante la audiencia se recordó que los hechos ocurrieron en dos períodos distintos: entre 2012 y 2018 respecto de dos hermanas que al momento del inicio de la causa ya eran mayores de edad; y entre 2021 y 2024 en perjuicio de otras dos niñas, todas hijas de la misma madre. La investigación comenzó en 2024 a partir de la denuncia realizada por la madre de una de ellas y progresivamente permitió identificar a las restantes víctimas.

La Defensa Penal, en tanto, solicitó la imposición de una pena de 18 años y medio planteando una diferencia vinculada “a la traducción jurídica de los delitos reprochados”. Sostuvo que el imputado es “un hombre que la sociedad no integró”, que actualmente “se encuentra solo”, y describió una historia de extrema vulnerabilidad atravesada por la falta de escolarización, la carencia de documentación desde su llegada al país y el abandono por parte del tío con quien había arribado desde muy temprana edad.

La defensa aclaró que ello no implicaba justificar los hechos pero remarcó que debía ponderarse “la vulnerabilidad de un niño que llegó solo a nuestro país”, evitando “caer en una crueldad innecesaria para quien ya ha vivido en el margen” y “sin incurrir en un exceso punitivo que ignore la situación de extrema vulnerabilidad del hombre”. Requirió un año y medio menos de pena que el pedido por la acusación valorando especialmente el reconocimiento de autoría realizado por el acusado.

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