En un contexto marcado por años de una escasa representatividad gremial, devenida del cimbronazo causado por las causas judiciales lo que ha llevado a un fuerte descreimiento de los afiliados, la Lista Amarilla emerge en el Sindicato de Trabajadores Viales de Río Negro con un mensaje claro: recuperar la confianza y reconstruir el vínculo con los trabajadores desde abajo hacia arriba.
No se trata de una consigna aislada. El pasado del gremio dejó heridas profundas, especialmente a partir de episodios como el denominado caso “House Vial”, donde ex dirigentes fueron condenados por múltiples estafas, afectando a cientos de familias viales. Aquellos hechos no solo derivaron en procesos judiciales, sino que también impactaron directamente en la credibilidad institucional del sindicato.
De ese escenario, del cual no se logra recuperar la confianza, se explica el clima que hoy se percibe en las bases. “Hay una necesidad muy fuerte de volver a creer”, coinciden Sohar Marinero y José Calderón, referentes de la Lista Amarilla. En la última semana de campaña, una comisión de la lista, recorrió la provincia. Según relatan, visitaron las siete delegaciones de la Dirección de Vialidad Rionegrina, donde mantuvieron encuentros directos con trabajadores activos y jubilados. “Nos escucharon, pero sobre todo nosotros escuchamos. Hay un humor alejado del sentimiento sindical, pero también hay esperanza”, sintetizan desde el grupo.
Durante esas recorridas, aseguran haberse encontrado en coincidencia con las demandas que se repiten en cada sector, recomposición salarial, estabilidad laboral, pase a planta permanente, fortalecimiento de la carrera vial y mejores condiciones de trabajo. Pero también, y con igual peso, surge un reclamo más profundo, un sindicato presente, transparente y cercano. “Después de lo que pasó, y está pasando -referentes gremiales alejados de los compañeros- es lógico que haya desconfianza. Por eso nuestra propuesta no es solo técnica, es también humana, volver a poner al sindicato al lado del trabajador”.
La propuesta de la Lista Amarilla apunta a dar respuesta a ese doble desafío. Por un lado, impulsar medidas concretas como la mejora salarial, la inversión en capacitación y equipos, y el acompañamiento jurídico integral. Por otro, reconstruir el tejido interno del gremio, incorporando a los jubilados, fortaleciendo la comunicación directa y generando espacios reales de participación.
En ese marco, la elección del próximo 11 de mayo aparece como un punto de inflexión. “No es una elección más. Es la oportunidad de cambiar el rumbo y dejar atrás una etapa que nos golpeó mucho como organización”, afirman. La campaña, aseguran, no se basa en promesas vacías, sino en el contacto directo con los trabajadores y en la construcción colectiva de un proyecto sindical.
Con el lema “Fuerza, compromiso y unidad vial”, la Lista Amarilla intenta posicionarse como una alternativa que no solo gestione, sino que también repare. En un gremio atravesado por su historia reciente, el desafío no es menor… volver a creer, volver a participar y volver a sentirse representado.

