Confirman la identidad de un niño tras el silencio de su padre, un vecino de toda la vida

Dos personas que crecieron en el mismo barrio de Roca tuvieron un breve vínculo afectivo. Esta relación de vecindad derivó en el nacimiento de un niño, pero la unión se quebró de forma inmediata. Apenas el hombre supo que la mujer estaba embarazada, decidió ocultarse de su vida.

A pesar de la cercanía física por vivir en la misma zona, el padre se mantuvo ausente. El hombre conocía la existencia del niño, pero evitó cualquier contacto, reconocimiento o ayuda económica. Ante este rechazo, la madre acudió al Poder Judicial para defender los derechos del niño.

El fuero de Familia de Roca hizo lugar a la demanda de filiación iniciada por la mujer. La acción fue impulsada por la defensa pública en representación del menor.

Durante el trámite, el hombre no respondió la demanda ni asistió a varias citaciones para realizar la prueba genética. En una instancia posterior se obtuvieron las muestras necesarias.

El estudio de ADN, realizado por el Laboratorio de Genética Forense, arrojó un resultado concluyente: la probabilidad de paternidad supera el 99,99997 %, lo que confirmó de manera científica el vínculo entre el niño y el hombre.

La jueza valoró especialmente esta prueba y destacó el derecho del niño a la identidad como un principio central. Señaló que este derecho tiene jerarquía constitucional y prevalece frente a cualquier resistencia del progenitor, ya que el Estado debe garantizar que toda persona conozca su origen biológico.

En consecuencia, la magistrada hizo lugar a la demanda y declaró la paternidad del hombre. También dispuso que el niño lleve ambos apellidos, con el materno en primer lugar y el paterno a continuación, conforme a lo solicitado por la madre.

Además, impuso las costas del proceso al padre debido a su conducta durante el juicio. Consideró que sus inasistencias y la falta de reconocimiento voluntario obligaron a iniciar un proceso que se podría haber evitado.

La sentencia confirma judicialmente la paternidad, garantiza el derecho a la identidad del niño y sanciona la actitud del hombre.

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